El peligro dentro de una casa durante una tormenta se centra en los riesgos del agua y la electricidad.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) advierten que la corriente de un rayo es capaz de propagarse mediante las cañerías, el agua corriente y las instalaciones eléctricas de una vivienda, provocando descargas de extrema gravedad.
En consecuencia, se recomienda evitar el contacto con el agua (duchas, lavado de platos o ropa) y el uso de aparatos conectados a la red eléctrica o teléfonos fijos con cable.
Además, permanecer bajo techo disminuye notablemente el riesgo, pero no lo anula por completo.
Los especialistas sugieren esperar un lapso mínimo de 30 minutos tras el último trueno para volver a utilizar estas instalaciones y dispositivos.
