Valentín Yankelevich, hijo de Romina Yan, destapó la olla familiar este fin de semana, al revelar los episodios de violencia física y psicológica que, según su testimonio, sufrió durante su infancia por parte de su padre, Darío Giordano.
Valentín tenía siete años cuando Romina Yan murió el 28 de septiembre de 2010, a los 36 años. Según recordó, las agresiones comenzaron cuando tenía entre nueve y diez años y también alcanzaron a su hermano Franco.
“Eran golpes, gritos, maltrato”, relató al describir la convivencia familiar, y recordó que las horas en el colegio eran el momento más tranquilo de su día porque no quería regresar a su casa.
Según su relato, cuando hablaron con sus abuelos paternos sobre lo que sucedía, les dijeron que intentaran comprender la situación de su padre: “¿Qué tengo que entender? Tengo 10 años y mi papá me caga a palos”, recordó. También afirmó que llegó a tener pensamientos relacionados con la muerte y que sentía que no había un lugar seguro al que acudir: “No había lugar seguro. Por eso lo tuvimos que salir a buscar”.
El apoyo de Gustavo Yankelevich fue decisivo para que los hermanos pudieran abandonar esa convivencia. Valentín contó que comenzaron a relatarle lo que ocurría durante los encuentros que compartían con su abuelo y que él fue la primera persona que los escuchó.
Luego de declarar ante las autoridades, se inició un proceso judicial que, según recordó, se extendió durante varios años y terminó con la tenencia definitiva a cargo de Gustavo: “Mi abuelo Gustavo me salvó la vida. Él me devolvió la vida”.
En respuesta a sus declaraciones, Gustavo compartió una fotografía en la que aparecía junto a sus nietos mayores, Franco y Valentín, quienes estaban abrazados mientras él se ubicaba en el centro. Junto a la imagen, escribió un mensaje dedicado a los jóvenes: “Por haber pasado por lo que pasaron, por haber sufrido lo que sufrieron, por lo que lucharon para salir adelante y por sentir que la vida vale la pena vivirla… Tienen toda mi admiración. ¡Los amo!”.
